Los grandes jugadores, en crisis, con redefiniciones y en busca de nuevas alternativas

 

Fue como una bomba. Estalló, conmocionó y aún hoy se trata de dimensionar la magnitud y las consecuencias de su impacto. La decisión de El Tejar, uno de las empresas de siembra más grande de la Argentina, de desinvertir en el modelo de negocio de miles de hectáreas alquiladas para focalizarse sobre los campos propios no sólo sorprendió, sino abrió un debate con múltiples preguntas. ¿Está en crisis el modelo de los grandes pools de siembra en tierras alquiladas?, ¿o hay una crisis del sistema actual de arrendamiento en general?, ¿cuáles son las salidas?

 

LA NACION consultó a diversos especialistas. Mientras algunos ven una crisis del modelo, otros sostienen lo contrario y que sólo se necesita que se reacomoden algunas variables, entre ellas, los alquileres. Hay cálculos de que en la zona núcleo el porcentaje del costo del arrendamiento sobre el gasto de implantación va del 55 al 65% en soja y del 45 al 53% en maíz.

 

"No creo que el modelo de las grandes empresas de siembra sea lo que está en crisis. Lo que sucede es una crisis en la modalidad del contrato de tenencia de la tierra. La modalidad del arrendamiento traslada todo el riesgo a la empresa que siembra y ese desbalance entre el riesgo y recompensa hace crisis en una coyuntura de altos costos directos e indirectos por inflación y atraso en el tipo de cambio", opinó Víctor Piñeyro, socio de SolutioAGRO.

 

En este contexto, Piñeyro explicó que hoy las empresas de grandes superficies, por escala, know how y posicionamiento regional no obstante pueden acceder a oportunidades de negocios que vislumbran más rentables o menos riesgos en otros países vecinos.

 

Horacio Busanello, CEO de Grupo Los Grobo, considera que el análisis debe hacerse en función de cómo se encara el negocio y si es flexible para realizar otras actividades.

 

"Si lo único que hacés es sembrar tierras, si no tenés la flexibilidad de realizar otras cosas, con la combinación de alquileres extremadamente altos, presión impositiva y costos de infraestructura se hace difícil llevar adelante un negocio rentable. Por eso hay que tener un abanico de negocios que permitan mantenerse, adaptarse e integrarse en cadenas de valor", señaló el ejecutivo.

Para Guillermo Marseillán, gerente general de MSU, el modelo del pool de siembra no está en crisis. Lo que sí requiere, opinó, es que "se reacomoden variables" de la actividad, como los alquileres.

"Los costos de labores, fletes y en general han subido mucho en los últimos años y también los alquileres. Hoy el riesgo que se asume es demasiado importante frente al retorno que se obtiene. Por eso, se deben reacomodar variables como los alquileres", dijo. Y adelantó los pasos de la firma para esta campaña: "Nosotros pretendemos bajar los precios en ciertos lugares. Si podemos mejorar la ecuación del negocio vamos a crecer, si no mantendremos el portfolio o lo reduciremos marginalmente".

 

Un estudio que realizó Néstor Roulet, ex vicepresidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), es revelador sobre lo que le queda a quien arrienda la tierra, con un rinde de 3000 kilos por hectárea, frente a otros actores en el negocio de la soja. Así, sobre un ingreso bruto de US$ 1560 por hectárea, el arrendatario se queda con el 2,17%, el dueño del campo con el 11,22%, los costos para hacer el cultivo con el 36,75% y el Estado, vía retenciones y otros impuestos, se queda con el 49,86 por ciento.

Los costos no parecen ser las únicas variables que han complicado el negocio. Guillermo Villagra, socio de Openagro, una consultora y a la vez grupo de siembra, señaló que la caída en la rentabilidad en rigor es un proceso que se agudizó desde 2008. Ese año no sólo coincide con la sequía, y alquileres que tocaron un tope, sino con el conflicto del campo con el Gobierno por las retenciones móviles.

"La renta comenzó a bajar de 20% en dólares a niveles de 5 o 10% en pesos actuales. Hay que tener en cuenta que antes uno podía ahorrar en dólares lo que había ganado en la cosecha. Ahora, con el cepo cambiario eso dejó de ser posible y atenta aun mas con la renta del negocio. Hoy para que el negocio sea atractivo necesitamos una renta del 30 o 35% anual en pesos. Pero esto no está ocurriendo", opinó.

Villagra cree que los pools deben hacer una autocrítica. "Durante los últimos años, los pools o grandes empresas de siembra validamos un mercado irreal. Es decir, terminamos pagando de más por campos que no lo valían, pero que nos ayudaban a conseguir la escala", evaluó.

Luego de la competencia hoy los mismos pools son los que piden bajar los alquileres.

 

PARA TODOS

 

Para Alberto Marchionni, productor de la zona Hughes, la producción agropecuaria en campos arrendados está en crisis tanto para grandes como pequeñas extensiones de campo por el crecimiento de los arrendamientos, los aumentos de los insumos y los servicios.

"Esos tres puntos han ido absorbiendo año tras año una porción cada vez más importante de la rentabilidad del sector arrendatario, que solamente ha logrado mantenerse en actividad como consecuencia del incremento en el valor de las commodities y soportando pérdidas a la espera de mejoras en las condiciones del sector", opinó Marchionni.

 

Según Marchionni, "de no revertirse algunas de las variables" la producción en campo arrendado, donde se realiza más del 60% de la agricultura argentina, resultará "inviable".

Además de El Tejar, hay otras firmas grandes en retirada en el negocio del alquiler. Calyx Agro, una firma con presencia en el Mercosur y entre cuyos accionistas se encuentran la cerealera Dreyfus, bajó de 50.000 a 30.000 hectáreas la superficie arrendada el año pasado y en 2013 rondaría las 10.000 hectáreas. Eso por la suba de costos, del riesgo y el alquiler. Axel Hinsch, CEO de la firma, lo resumió así: "El negocio no es rentable". Se concentrará sobre los campos propios.

No hay una única visión sobre quiénes capitalizarán las hectáreas que dejan los grandes pools. Algunos creen que aquellos con escalas medianas más eficientes, de menores costos y con habilidad para adaptarse. El ciclo pasado hubo productores chicos y medianos que se quedaron con una porción de hectáreas que tenían empresas más grandes.

 

60%
de terceros

Ese es el porcentaje de la producción agrícola que hoy se hace sobre tierras arrendadas o de terceros en la Argentina. Las grandes empresas fueron actores clave de ese mercado. Compitieron y subieron los precios

 

65%
costo

En la zona núcleo del norte bonaerense y en el sur de Santa Fe hay estimaciones de que el porcentaje del costo del alquiler sobre el gasto total se ubica entre el 55 y el 65% en el cultivo de soja. Es un costo cada vez más importante

 

El abandono de El Tejar del modelo de siembra de grandes superficies en tierras alquiladas abrió un debate sobre los nuevos desafíos que enfrenta el negocio

 

 

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