Una nueva agenda productiva

 

El XXI Congreso de Aapresid reunió a referentes agrícolas mundiales que priorizaron la práctica de la siembra directa y observaron las dificultades para su mayor difusión

 

Tiempo de balance y de mirar lo que vendrá, de que el optimismo le gane al pesimismo. Asentado sobre un contexto internacional con precios récords, el campo encara el año que comienza en apenas 11 días con el desafío de terminar los desencuentros políticos con el Gobierno. Según dijeron productores, dirigentes y especialistas del agro consultados por LA NACION, el camino del diálogo es la única vía posible para que el agro haga un aporte al desarrollo del país.

 

Las primeras estimaciones sobre lo que ocurrirá en 2008, siempre que el tiempo acompañe, son impactantes. En un relevamiento realizado por la Fundación Producir Conservando (FPC), se estima que la cosecha de granos para la campaña 2007/2008 alcanzará las 99 millones de toneladas, unos cuatro millones más que en el ciclo anterior. En valores, que incluyen la elaboración de aceites y subproductos, esa cifra se traduciría en ingresos de divisas por exportaciones en US$ 25.669 millones, lo que significa un 28,8% de incremento respecto del ciclo previo. Gustavo Oliverio, coordinador de la FPC, destaca otro dato llamativo: ese ingreso de divisas por exportaciones duplica el obtenido en el ciclo 2005/06. Es decir que en apenas dos años, por el aumento de producción y de precios, el agro habrá generado el doble de divisas.

 

"Los precios que se están viendo para 2009 reflejan que esta tendencia no se frenará", sostiene Oliverio. "Esa cifra -añade- es el reflejo de una inversión anual de los productores por alrededor de 8000 millones de dólares anuales en cada campaña". Hace cinco años la FPC había estimado que el país alcanzaría las 100 millones de toneladas en 2010 y dado que ese pronóstico se cumplirá antes de tiempo, la propia entidad calculó que en 2015 el país podrá alcanzar los 122 millones de toneladas. "No hay que tomarlo comuna predicción sino como una meta productiva que el país podría alcanzar si supera los limitantes", añade Oliverio.

 

Como contrapartida de esas cifras auspiciosas aparece el aumento de los costos de los insumos y de la carga fiscal impuesta por el Gobierno. Este año será tristemente recordado en el campo como el período en el que la administración Kirchner lo eligió como caja recaudadora. En apenas once meses, la suba de los derechos de exportación representó hasta 12,5 puntos porcentuales para los principales granos y derivados. El Estado se convirtió en un socio del campo.

 

Ese es otro de los grandes interrogantes que presenta 2008: si el Gobierno volverá a recurrir al agro para mejorar sus ingresos. "Nos preguntamos hasta dónde podrá aumentar el área agrícola si se sigue comprometiendo la rentabilidad", advierte Pablo Vaquero, presidente de la FPC. "Con este tipo de medidas nos estamos perdiendo una oportunidad histórica", afirma, en referencia a que la demanda internacional por el crecimiento económico de los países en desarrollo y el surgimiento del mercado de biocombustibles sostiene un escenario de precios elevados.

 

Oliverio apuntó otro de los puntos débiles del crecimiento productivo: la deficiencia de la red vial y del transporte. "Estamos con la infraestructura de la década del 60", alerta. "Hay riesgos de colapso en las rutas en el momento de la cosecha", sostiene. "El ferrocarril Belgrano Cargas prácticamente sigue sin utilizarse; en el NOA, por ejemplo, implica que el costo del flete equivale prácticamente a la rentabilidad que se obtiene en una hectárea de maíz", dice.

 

Vaquero advierte sobre las consecuencias negativas que tiene sobe la sustentabilidad el hecho de que por los costos elevados de los fletes en ciertas zonas del país como el Norte no se puedan incluir al maíz en un esquema de rotaciones.

 

En materia de carnes -ver nota aparte- las perspectivas también son positivas, aunque persisten las dudas sobre la política del gobierno hacia el sector. "Hay un conflicto permanente que no permite concretar las expectativas positivas que representa la mejora de la tecnología con la conversión de grano en carne que encararon los propios productores o la expansión de la frontera ganadera". afirma Oliverio.

 

POLÍTICA

 

Uno de los primeros puntos que aparece en la agenda del campo de 2008 es la relación con el Gobierno. A pesar de que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y el ministro de Economía, Martín Lousteau, destacaron el papel de la agroindustria en el desarrollo del país, productores y ejecutivos aún quieren ver si esas palabras se concretan en la realidad. "En verdad deberíamos sentarnos todos en una mesa y definir cómo hacer para lograr el país que queremos. Se están dado condiciones similares a las que el país tenía a fines del siglo XIX y muchos historiadores advierten que parte del fracaso argentino que sobrevino después se debió a que el país no pudo industrializar sus materias primas; ahora podría hacerlo" reflexiona Gastón Bourdieu, directivo de la FPC. "Cuando hablamos de producción agropecuaria, debemos mirar a todo el país, no sólo a los granos y a la carne. Veamos la eficiencia en los arándanos, los olivares en San Juan, la fruticultura en el Alto Valle del Río Negro o la carne ovina en la Patagonia" añade Bourdieu.

 

Vaquero sostiene que otro de los grandes desafíos de 2008 será la mejora de la educación. "Lo estamos viendo con la escasez de personal técnico especializado: en el interior faltan torneros y herreros. Si no hay cambios en la calidad de la educación, no podrá haber un salto en la movilidad social de una generación a otra", apunta. "Lo que necesitamos son reglas claras para planificar el mediano plazo", añade Olivero.

 

En tanto, el presidente de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Aacrea), Oscar Alvarado, afirma que la rentabilidad de los productores se redujo el último año como consecuencia del incremento de costos y de la presión fiscal, lo que podría condicionar las decisiones de inversión.

 

Respecto de las medidas de intervención del Gobierno en los mercados, el presidente de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), Jorge Romagnoli, cree que "perjudican a los productores que tienen una escala económica menor, que no cuentan con posibilidades de integrarse con la industria".

 

En la agenda de 2008 también aparecen los riesgos internacionales. "Si la economía norteamericana entra en recesión, que representa un cuarto del PBI mundial, o hay una señal de retroceso de los Estados Unidos o la Unión Europea respecto del apoyo a los biocombustibles, los precios de las commodities podrían tener un freno. Es un dato para tener en cuenta", señala Horacio Busanello, presidente de Syngenta Agro. "No obstante, somos optimistas porque los productores argentinos apuestan a la incorporación de tecnología", concluye. 

 

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